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PIERO SANTORINI.

Había aparcado en el estacionamiento de la residencia en la que vivía Ginebra, había sido acordonada, estaban policías y agentes de la interpol investigando supongo, también estaban los bomberos y muchos reporteros. Intente acercarme, pero Pierina me detuvo, me recordó que podrían estar vigilándonos. Le pregunté a la auxiliar que fue quién la sacó del ascensor, la había visto en el noticiero.

—Disculpe señorita, ¿A dónde llevaron a la joven que sacaron del ascensor?—pregunté.

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