—¿Le duele?—preguntó la doctora, al presionar mi costilla superior.
—No, estoy bien. Solo fue el susto—respondí.
—¿Segura? Estando embarazada, usted está más frágil.—interrogó.
—Lo sé señorita, pero en serio estoy bien.—respondí sentándome en la camilla.—, ¿sabe usted que fue lo que sucedió en el edificio?—pregunté.
—Sí, un estallido de una bomba. Por alguna razón no fue de mucho radio, era específica para un piso y departamento. —respondió—, un atentado, que desafortunada esa chica.
—¿Esa chic