41. SEGUNDA PARTE
Había terminado de preparar mi café a las doce y media de la madrugada. Como era de costumbre me dormía cuando salía el sol, parecía una especie de vampiro. Estudiaba muy bien los detalles del relato, estaba escribiendo artículos para una revista de renombre en parís. Un trabajo que amaba, aunque me sentía un poco extraña. No recordaba ser amante de las letras, pero por alguna razón una parte de mí amaba escribir relatos de la mafia. En su contra por supuesto, no era para mí concebible que esas