Había corrido despavorida por las calles de París mientras me sentía culpable y muy mal de haber asesinado a sangre fría a aquel hombre. ¿Qué ocurrió conmigo? ¿Cómo es que sé usar armas y defenderme? ¡Nunca había tomado clases! Me sentía confundida y abatida. Divagaba mientras me preguntaba qué haría, no podía ir a la policía. Pues había matado a alguien, ¿Qué sería de mí? me sentía abrumada, mi mente no lograba pensar con claridad, tampoco entendía como era posible que mi cuerpo reaccionará a