Mundo ficciónIniciar sesión—Abuela porfavor dime que mis hijos están bien.
Sam no paraba de gritar desesperado, estaba aterrado de que ni hubieran sobrevivido.
Ella se acercó a Sam con una sonrisa, le abrazó y le susurró con una voz suave.
—Están vivos.
Esas dos simples palabras hicieron que Sam sintiera un gran alivio, sus ojos se humedecieron llenándose de lágrimas.
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