Mundo ficciónIniciar sesiónDiego se quedó sin palabras, no sabía cómo refutar eso. Él mismo estaba enamorado de Sam y no sabía cómo matar ese amor.
Eva se limpió los ojos, se acercó a Sam e intentó levantarle.
—Debes descansar, no le hace bien a tu embarazo.
Sam se levantó del suelo aún muy confundido.
—Madre...debo ir... Alex...
Los ojos de Sam se volvieron a llenar de lágrimas, no sabía qué pasaba pero ese mal presentimiento le seguía carcomiendo por dentro.
Las miradas