A SOLAS.
Eva no podía creer lo que estaba oyendo, su hijo que siempre vió a los humanos como seres de la misma clase, nunca se refirió a ellos de esa manera, ahora parecía sentir un gran desprecio hacia ellos.
Todo porque no fue una buena madre, porque no hizo lo suficiente para proteger a su hijo.
Ella sentía que se merecía la muerte.
—Y nunca había perdido a mis bebés.
Laura no podía quedarse viendo cómo su amada Eva sufría al igual que su amado hijo, por lo que quiso intervenir para aliviar el dolor d