Mundo ficciónIniciar sesiónRobin me mira con esos ojos que me derriten por dentro y asiente. Se levanta de la cama y me tiende la mano. Me toma en brazos como si fuera una pluma y camina hacia el baño. Por un momento, me olvido de todos mis problemas y solo existo en sus brazos. Este hombre tiene el poder de hacerme sentir como una reina cuando hace cinco minutos me sentía como la mujer más tonta del mundo.
—Sí, amor, ven, te ayudo a quitar tu ropa —dijo solíci






