Mundo ficciónIniciar sesiónCaminamos por el largo pasillo, en dirección opuesta a su oficina. Abre una lujosa suite. Entro y me dejo caer en un sillón. Como un autómata, busco el teléfono en mi bolso. Suena cuando lo tengo en mi mano; es Emy.
—Dime, linda —respondo enseguida. —Soy yo, mamá. ¿Estás bien, mamá? —pregunta al escucharme—. ¿Por qué te oyes tan deprimida? —Solo estoy c






