170. ¿MEMORIA CELULAR?
Le sostengo la mirada con incredulidad. Aunque, pensándolo bien, a él le gustan todas las cosas de ella. Levanta los hombros mientras se recuesta en el sofá. Luego comienza a hablar, diciendo que no lo sabe, pero asegura que todo este tiempo nunca le interesó una mujer. Sin embargo, cuando entraste en aquella aula de mi universidad, mi corazón dio un vuelco.
—Ema, sé que no me crees, pero en verdad sucedió. Yo me volví loco desde la primera mirada que te vi —dice con una seriedad que me asombra—. Si eso no es memoria celular, no sé qué decirte.
No digo nada de inmediato, un poco incrédula. Porque a mí también me pasó esa atracción incontrolable por él. Bueno… su físico me ayudó mucho.
—Me siento culpable ahora —digo burlonamente—. Resulta que soy la culpable de que no hayas tenido novia todo este tiempo.
Robin suelta una carcajada y me abraza. Sé que me está tomando el pelo, pero empiezo a dudar de lo que dijo mi madre.
—No, amor, estoy jugando contigo —me llena de besos como yo lo ha