Mundo ficciónIniciar sesiónLo dejo hacer, porque me doy cuenta de que está muy nervioso y asustado. Salimos directo a la consulta de mi ginecóloga. Me hace pasar enseguida. Él sonríe demasiado a mi lado mientras me ayuda a sentarme con un cuidado exagerado. Así que carraspeo, fingiendo una seriedad que no siento en lo absoluto, mientras observo a la doctora que revisa los resultados de los análisis.
—Hola, Ema. Así que embarazada... ¿estás segura? —pregunta con una sonrisa curiosa y algo burlona. —Hola, doctora. Acabo de venir del hospital —respondo, soltando todo el aire que llevaba contenido con incredulidad—. Me dijeron que tengo once semanas. —¿Once semanas? ¿Por qué no viniste antes? —pregunta enseguida, con la mirada fija en los papeles—. Tu embarazo es de alto riesgo. Ven, vamos, súbete a la cama para examinarte. ¿Él






