147. EL ATAQUE DE PÁNICO
Robin aprieta mis manos con fuerza, casi como si quisiera asegurarse de que no saldré corriendo. Veo en sus ojos algo que nunca había visto antes: incertidumbre. Él, que siempre parece tener las respuestas; él, que siempre mantiene la calma, ahora lucha con un dilema que parece consumirlo.
—Ema, lo que quiero decirte es… —se interrumpe, baja la mirada y suelta un suspiro pesado—. No quiero dejarte, linda. No es lo que te imaginas. Ante todo, vamos a ver a Oliver G. para confirmar si lo que yo e