148. EL VIAJE A FLORIDA
El humor de Serri siempre tiene ese efecto relajante, pero esta vez me siento ligeramente abrumada por lo perfecto que parece todo. ¿Cómo consiguieron organizar esto tan rápido? ¿Qué está pasando con nuestras vidas y por qué siento que estoy navegando un barco pilotado por otras manos?
—Ahora trata de relajarte y de no pensar en nada —me susurra Robin sin dejar de abrazarme—. Vamos a pasarla bien. Creo que hace mucho que no lo hacemos, desde que fuimos a Las Vegas.
—Sí, bailaremos hasta que no nos queden más fuerzas —digo con una gran sonrisa—. Disfrutaremos del mar y el sol. Estaré contigo y todo será perfecto.
—Ese es el espíritu, mi amiga. Vas a estar bien —añade Serri mientras me abraza fuerte, tal como siempre lo ha hecho desde que nos conocimos. Cuando he flaqueado, siempre han estado ellos dos, Joe y Serri, a mi lado, ayudándome a recobrar fuerzas y seguir adelante.
Robin, fiel a su estilo práctico y decidido, aparece a mi lado con su teléfono en la mano.
—Ema, amor, toma. Las