Sé que es una broma, sólo otro intento de hacerme ver que estoy siendo testaruda, pero sus palabras me golpearon justo en el pecho. ¿Se está rindiendo? ¿Eso es todo esto? Que me follara en mi casa no se estaba rindiendo. Estaba tratando de hacerme rendirme a él. Era él justificando sus mentiras, intentando hacerme ver que lo que había hecho estaba bien. Pero él, al llegar a la sala de espera, a cenar y a desayunar, ¿está admitiendo que se equivocó? ¿Es esta su disculpa?
—Tengo que ir a clase—,