—Pero si me lo das de nuevo, si me confías tu corazón una vez más, te prometo que nunca lo dejaré caer otra vez. Prometo que haré todo lo que tenga que hacer para arreglar todos los moretones que le puse, todas las cicatrices que le infligí. Lo trataré como siempre debí haberlo hecho. Y sé...— Sus ojos se cierran por un segundo, un segundo agonizante, antes de abrirse de nuevo. —Sé que no tengo derecho a pedirte que vuelvas a confiar en mí, pero te lo pido de todos modos. Espero que todo lo que