—Te lo explicaré cuando llegues. No te preocupes, solo ven al hospital —Sergei trató de mantener la calma en su tono, aunque por dentro estaba igual de afectado.
Anna se quedó en silencio por un segundo, pero finalmente accedió.
—De acuerdo… ya vamos.
Colgó el teléfono, y Sergei se volvió hacia Mikhail, quien lo miraba con ojos enrojecidos por la ira y el miedo.
—Vamos, Mikhail. Lucas nos necesita.
Minutos después, llegaron al hospital.
Mikhail se apresuró, casi tropezando con cada paso, mient