Mi primera estrategia para sobrevivir a la noche en la suite principal fue simple: despojarme de cualquier rastro de vulnerabilidad.
Aprovechando que Caleb se había retirado al vestidor, tomé la funda de ropa que su secretaria había dejado sobre la cama. Me deshice del vestido esmeralda que había usado como armadura y busqué algo con lo que dormir. Ignoré soberanamente el camisón de encaje negro que seguramente había elegido el personal shopper de Caleb, y rebusqué hasta encontrar un conjunto d