Mundo ficciónIniciar sesiónPerspectiva: Alexandra
La armadura de un caballero medieval pesaba treinta kilos de acero forjado. Mi armadura pesaba apenas unos gramos y estaba hecha de seda escarlata líquida.
Faltaban tres horas para que las puertas del Palacio Hofburg en Viena se abrieran. Estábamos en un ático de seguridad en el centro de la ciudad, un espacio de techos altos y ventanales inmensos que Ilya había asegurado para nosotros junto con el arse





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