Y mientras miro el anillo en mi dedo, sé que esto es solo el comienzo. Hay tantas aventuras, tantos momentos maravillosos por venir. Y no puedo esperar para experimentarlos todos con Gaby a mi lado.
—Ja, ja, ja…—, río alegremente, reflejándome en su mirada—, está bien, llevaré uno en cada mano, si eso te hace feliz. Pero amor, soy tuya. Aunque no lo sabía, siempre lo he sido. Recuerdo que lo mencionaste cuando escuchaste a mi padre decir que había legalizado nuestro certificado de matrimonio en