219. PERDÓN
Elvira lo mira con reproche, sabe que todavía no ha podido lograr que Rossi deje de estar asustado. Pero se siente feliz con esta familia que él le ha dado y no quiere que se destruya.
—Deja de preguntarme eso, querido —le reprocha ella—. Ya he perdido la cuenta de las veces que he tenido que responder a esa pregunta hoy. Estoy bien, muy bien. Nunca he estado mejor en mi vida, te lo puedo asegurar. Tú eres el que tiene que descansar; te noto extenuado. ¿Por qué tenemos que irnos a Montegiardino