209. HIJO ll
Rossi se queda en silencio mirando con verdadera pena el sufrimiento reflejado en el rostro de su pequeño hijo y lo desnutrido que está sintiendo una gran pena en su corazón. Lo acaricia con cariño mientras le asegura.
—Pues esa soledad se acabó, hijo. Me tienes a mí y a tus hermanos. No tienes que tener nunca más miedo de estar solo, pequeño. Nunca más lo estarás, te protegeré.
—¿Crees que ellos me quieran, que me acepten como su hermano?
—¿Tienes que preguntar, pequeño? Evelin te quiere adop