Debes evitar que el tío Adriano me asesine, papá.
Después de que Fiorela logró calmar a su esposo, Fernanda subió a su habitación. Cómo no le había enviado mensaje a Alexandro, el CEO se la envió a ella.
— ¿Te quedaste dormida? Te dije que no bebieras tanta champaña.
El hombre estaba en su villa, recién duchado, y con un pijama cómoda puesto, esperaba la respuesta de la Jóven De Luca.
— No, sigo despierta, solo que bajé a cenar.
— ¿No quedamos en que no bajarías para que el tío Adriano no se diera cuenta de que bebiste de más?
—