54. EL BAÚL DE LA ABUELA.
—Valeska, ponte en cuatro —mi orden era clara y especifica, ya había rasgado ese hermoso vestido negro y estaba desnuda de pie frente a mi.
Sin embargo mi pecho estaba agitado con violencia, no solo por la excitación de tener a mi mujer desnuda a mi merced y haber hecho travesuras en el auto camino a casa. También estaba bastante conmocionado por la actitud de Acke luego del baile con Valeska, parecía que ella había tocado puntos álgidos y peligrosos en ese corto lapso de tiempo que fue una ete