34. ¿ENAMORADO?
—Joshua, debe ser una broma —no tenía ganas de discutir con él.
—No.
—Cho, por favor —dije mirándolo mientras yo fumaba como loco.
—No me hace caso —me contestó el asiático mientras terminaba de beber una cerveza.
—Es la única manera, Ivar.
—No, ya te dije que te puedo dar el dinero y...
—¡No quiero el dinero de tu familia! —grito Joshua molesto y rojo de ira.
—No es de mi familia, es mío del que he ahorrado con el tiempo —mentí, pero a medias.
—Entiendo si ninguno me quiere ayudar, pero y