Capítulo 328. Un pacto de amor.
Adrián Soler.
El nudo de la corbata se me resistía por tercera vez consecutiva.
Mis manos, las mismas que habían sostenido premios internacionales y firmado autógrafos sin temblar ante cientos de fans gritando mi nombre, hoy parecían de mantequilla.
Solté un bufido de frustración, deshaciendo el lazo de seda azul marino y mirándome en el espejo de cuerpo entero.
Lo que el espejo me devolvía no era la imagen del Adrián Soler, el galán de moda. No. El hombre que me miraba tenía unas ojeras leves