Capítulo 320. Sangre por sangre.
Luciana Velasco
Las cuarenta y ocho horas pasaron como una tortura china. Gota a gota. Segundo a segundo.
No dormí. Me pasé las noches repasando el movimiento en mi cabeza, una y otra vez, como una coreografía macabra. Mano derecha al bolsillo. Sacar el cepillo. Apuntar al cuello. Clavar con fuerza.
Era sencillo. Y a la vez, era lo más difícil que había hecho en mi vida.
Cuando la guardia gritó mi nombre esa mañana, no sentí miedo. Sentí una extraña ligereza. Me revisaron antes de salir de la c