Capítulo 289. El día en que mi vida cambió otra vez.
Maximiliano Delacroix
Había pasado ya mes y medio desde que Montenegro murió, desde que Velasco y Alejandro dejaron de ser una amenaza, desde que pude volver a respirar sin sentir que llevaba un arma apuntándome a la nuca.
Era raro.
La paz.
Inquietante, casi sospechosa. Pero ahí estaba.
Amy estaba en la recta final del embarazo. Y cuando digo recta final, me refiero a esa etapa en la que una mujer embarazada puede mirarte desde el sofá, levantar un dedo… y tú ya sabes que tienes que correr.
Esa