Capítulo 176. El eco de la ruina
Luciana Velasco
El reflejo frente al espejo era perfecto.
El cuello ortopédico, ajustado, le daba el toque exacto de fragilidad.
El maquillaje, sutil, disimulaba los moretones falsos que una de las internas había aprendido a pintar con una precisión que envidiaría cualquier maquillista de cine.
Y el peinado, recogido con suavidad, dejaba escapar un par de mechones sobre el rostro, como si el dolor me hubiera desordenado.
El dolor siempre vende.
Me observé un momento más, en silencio.
El uniform