Capítulo 171. La venganza con rostro de justicia.
Luciana Velasco
El sonido del candado me despertó antes de que amaneciera. Era ese chasquido seco y repetitivo, que te recuerda dónde estás y de qué estás hecha. Acero, cansancio y rabia. Eso era yo.
La guardia pasó por el pasillo sin mirarme, pero dejó algo sobre la repisa metálica de mi celda.
Un sobre beige, sellado, sin remitente. Sabía de qué se trataba. Había esperado demasiado este momento, como para no reconocer el olor de mi propia venganza.
Sé que me lo había llevado Rivas. Me senté e