Capítulo 143. Los síntomas del amor.
Amy Espinoza
El sonido del monitor era lo único que rompía el silencio. Ese “bip, bip” suave y constante se me había vuelto una melodía.
Me quedé sentada a su lado, observando cómo el color volvía poco a poco a su rostro.
Las sombras bajo sus ojos seguían ahí, pero ya no tenía esa palidez de antes. Su respiración era más lenta, más profunda. Era como verlo regresar del borde del abismo.
Apreté su mano despacio, con cuidado, temiendo despertarlo. Pero él movió los dedos, apenas un roce, como si