Capítulo 144. De vuelta al hogar.
Maximiliano Delacroix
El sonido del papel al ser firmado fue lo más parecido a un alivio.
—El señor Delacroix puede irse a casa —dijo el médico, con una sonrisa profesional.
Esa frase me atravesó el cuerpo como un bálsamo.
Por primera vez desde que desperté, sentí que el aire del hospital no era un castigo, sino una despedida.
Amy levantó la cabeza y me miró. Tenía los ojos húmedos, el cabello suelto, un mechón cayéndole sobre la mejilla. Me bastó esa mirada para entenderlo todo: el miedo, el c