CAPITULO 56 RETROCESO.
Maximiliano Freetman
Teníamos casi dos semanas que habíamos llegado de los Ángeles, estaba en mi consultorio cuando Valerie, llegó con Samuel, ambos estaban verdaderamente asustados.
─ ¿Qué sucede? ─ Pregunté asustándome al ver sus caras.
─ Valerie, a sangrado, ─ mencionó Samuel.
─ Pásala de una vez a mi consultorio, ─ le pedí a mi cuñado.
─ ¿Qué sucede? ─ Preguntó Valerie, preocupada al notar que movía de un lado a otro el transductor sobre el área del vientre y la pelvis.
─ Estoy bu