C86: NINGÚN RASTRO.
Raihan se quedó estático frente al cadáver, sin poder apartar la mirada de aquella figura ennegrecida que yacía sobre el suelo de la bodega. El horror se había apoderado de cada rasgo de su rostro, borrando cualquier expresión que no fuera aquella conmoción absoluta que le paralizaba el cuerpo.
Su mente se negaba a aceptar lo que tenía delante. Le resultaba imposible reconciliar la imagen de aquel cuerpo deformado, consumido por el fuego y cubierto de hollín, con la mujer que había llegado a co