Asiget se quedó mirándolo y los recuerdos volvieron a golpear su memoria: las risas crueles de las sirvientas, los empujones, las miradas de desprecio, el agua entrando por su garganta mientras intentaban ahogarla...
Sus ojos comenzaron a empañarse de lágrimas otra vez y desvió la vista, sin decir una palabra.
Raihan la tomó de la barbilla e hizo que regresara la vista a él.
—Te lo preguntaré de nuevo, Asiget —agregó—. ¿Te han estado acosando? Celia dijo que probablemente alguien te ha estado