C38: ESTOY EN DEUDA CONTIGO.
Después de finalmente calmarse, Asya salió de la habitación. Caminó por los extensos pasillos del castillo todavía sintiendo la frustración arderle bajo la piel. Sin embargo, mientras avanzaba, comprendía que no podía actuar guiada por los celos o el odio. Necesitaba ser más astuta.
Y entonces la vio.
Asiget avanzaba lentamente por el corredor, apoyándose en aquella barra de hierro que utilizaba como soporte. Su cuerpo se inclinaba ligeramente mientras trataba de mantener el equilibrio y aun a