C37: HARÉ QUE CONFÍE EN MÍ.
Entonces Raihan terminó por apartarse de Asiget.
—Dijiste que puedes caminar sola, ¿no es así? —resaltó con desdén—. Te tocará hacerlo esta vez.
Se dio media vuelta y se alejó de ella por el pasillo. Estaba furioso consigo mismo, con el vínculo, con Fenrir y, sobre todo, con Asiget. La sensación de sus labios seguía impregnada en su boca, y eso únicamente aumentaba el mal humor que llevaba dentro.
Por su parte, Asya caminaba de regreso hacia su habitación.
Antes de entrar a su alcoba encontró