C22: HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO DE TU VIDA.
Raihan llegó a la enfermería cargando a Asiget entre sus brazos. Cuando cruzó la puerta, Cristóbal levantó la vista y quedó sorprendido al ver aquella escena.
—Buenos días, Alfa —saludó rápidamente.
—¿Dónde la dejo? —preguntó Raihan, a lo que Cristóbal señaló una silla acolchada.
—Allí estará bien. Ya solicité que le trajeran el desayuno.
Raihan depositó a Asiget sobre el asiento, después llevó la mirada hacia Cristóbal.
—Asiget no puede desplazarse sola y nadie tiene permitido tocarla.
Cristó