—¡¿Qué demonios haces en mi alcoba?! —gritó Somalia—. ¿Quién te dio derecho a entrar aquí, a irrumpir en mi habitación? ¡Soy la prometida del Alfa! ¡No tienes ningún derecho a estar aquí, y mucho menos a ponerme una mano encima!
Una carcajada burlona escapó de los labios de Rafael mientras la contemplaba con aire de superioridad.
—Zachary no va a regresar. Será mejor que empieces a aceptar esa realidad, porque Raihan lo matará.
La seguridad con la que había pronunciado aquello hizo que Somalia