Después de haber dejado a Somalia en aquella prisión, Zachary se dirigió hacia la habitación que Lázaro utilizaba como laboratorio.
Sobre varias mesas de trabajo había frascos, instrumentos de cristal, anotaciones y pequeñas jaulas donde mantenía animales de experimentación, principalmente ratas de distintas edades.
En cuanto el Alfa cruzó la puerta, Lázaro dejó a un lado los documentos que estaba revisando y se acercó con una expresión de entusiasmo, como si llevara horas esperando ese momento