A pesar de que Eliseo obedeció las órdenes de Aidan y distribuyó a los guardias en distintos grupos para intentar contener la invasión, la situación ya había escapado por completo de cualquier posibilidad de control.
El ataque de Argán había sido demasiado rápido, brutal y sincronizado a pesar de su improvisación. Para cuando los defensores lograron reorganizarse, gran parte del territorio ya se encontraba convertida en un escenario de destrucción.
Cada vez que un grupo de defensores intentaba