C109: YA ERA SUYO.

D'Artagnan se dispuso a cumplir la orden de su Alfa. Sin embargo, organizar la exhumación no era algo que pudiera hacerse en cuestión de minutos.

Primero debía transmitir la orden a las personas encargadas del cementerio; después tendrían que desenterrar el ataúd, que ya descansaba varios metros bajo tierra, trasladarlo cuidadosamente hasta el hospital y preparar la morgue para abrirlo allí.

Además, Cristóbal también debía ser notificado, ya que Raihan había solicitado expresamente su presencia
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