C130: TE CONVERTIRÁS EN MADRE.
Buena parte de la dureza del semblante de Aidan se borró. Caminó hasta la cama, tomó asiento muy cerca de ella e inclinó ligeramente el cuerpo, intentando descubrir si aquella confesión era sincera.
—¿Hablas en serio? ¿Estás diciéndome que te alegra haber vuelto?
—No quiero que me malinterprete —manifestó Asiget—. Mis sentimientos no pueden transformarse de la noche a la mañana. Me molesta estar encerrada y que haya decidido traerme aquí por la fuerza. Sin embargo, empecé a comprender por qué a