Al otro lado de la ciudad, Eloise estaba tirada en el sofá de la sala, con un bote de helado sobre las piernas y una manta enrollada hasta la cintura. La televisión encendida a volumen bajo fingía distraerla, pero su mente seguía atrapada en un bucle interminable.
> “Mantengamos las cosas profesionales.”
> “Lo que pasó debe ser olvidado.”
Resopló, hundiendo la cuchara en el helado como si fuera el rostro de él.
— Cobarde… —murmuró.
El recuerdo de la mano de Augusto en su cintura.
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