El viernes llegó.
A la mañana siguiente, Eloise despertó antes de que sonara la alarma. El sol aún dudaba entre salir o esconderse tras las nubes, y la habitación permanecía envuelta en una penumbra suave.
Sentada al borde de la cama, pasó las manos por el rostro, intentando borrar el cansancio… físico y emocional.
En la cocina, preparó café en silencio. Su mente ya estaba en la oficina, en la agenda del día… y en la cena.
Era eso.
Un evento de trabajo.
Una obligación profesional.
Repit