SE LO DICES TÚ, O LO HAGO YO
—¿Dónde está William ahora? —preguntó con un hilo de voz.
—Tu hermana consiguió un lugar provisional para nosotros. Es cómodo, después que el maldit* de Denaro nos desalojó de nuestras pertenencias, no pudimos hacer mucho. —Hubo un silencio incómodo, y Oliver prosiguió—. Hablé con los médicos; parece que William se recuperará por completo. Tu hermano está bien, Alana, pero necesita apoyo.
Ella cerró los ojos con fuerza, sintiendo el peso de las palabras. Por un lado