INOCENTE.
Alana estaba un poco escéptica, además de ansiosa por saber a dónde iría. Pero cuando el auto se salió un poco de la ciudad, y se detuvo en un edificio viejo y se giró hacia Ángelo con los ojos muy abiertos.
—¿Qué es este lugar?
Él no respondió, les dio unas instrucciones a sus hombres y le dijo a Alana que lo siguiera. De hecho, tuvieron que subir algunas escaleras, hasta que llegaron al cuarto piso, Y Ángelo abrió una puerta de salida de emergencia.
El aire golpeó el rostro de Alana