ES NUESTRA HABITACIÓN
Había pasado un día desde el momento en que Ángelo le informó a Alana que le cedía cierto poder, además de hacerla de alguna forma, trabajar para él.
Sentada en una enorme mesa, Alana miró a Ángelo desde su distancia, y a su hermana Ivy, mientras alguien del servicio de la casa, servía la cena.
Para el día de mañana ella comenzaría a trabajar en una de las empresas de Ángelo, y ella no sabía ni tenía idea de cómo hacerlo. Era como, trabajar con su enemigo para hundir a su