CLUB Y BAILE.
El viaje fue un tenso silencio. Alana miraba por la ventana, mientras su mente estaba a mil por hora, planificando su próxima jugada. No podía permitirse ser una simple pieza en el tablero de Ángelo. Ella era su igual, no su peón.
Cuando llegaron al lugar, un club exclusivo donde la élite se congregaba para mezclar negocios con placer, Alana sintió una oleada de adrenalina. Ángelo salió del auto primero, extendiendo su mano hacia ella. Tomó su mano con firmeza, aunque su piel se