54. Un veneno y su cura
—Esto es…¡Esto es ilegal! ¡¿Qué fue lo que le hicieron!? —ruge Azucena descomedida en el descontrol del horror—. ¡¿Qué lo que le hicieron?!
—El sospechoso se resistió, golpeó a un policía. No se recibe bien a quienes creen que tienen autoridad sobre la nuestra —el oficial al mando permanece quieto, mirándola con la misma indiferencia.
—Abra la puerta. ¡Ahora! —exige Azucena rabiosa, al borde de las lágrimas—. ¡Lo voy a acabar por lo que le ha hecho!
—10 minutos —el oficial responde—. Sólo 10 mi