12. Obsesión silenciosa
La seriedad en el rostro de Marlene se contrae a gestos ácidos, como si acabase de mirar lo que le malogrará los días para siempre. No disimula la rabia por dentro, en como visualiza la puerta de la sala de juntas que ya se cierra por Agustín. Sus manos aprietan la carpeta que lleva. Su vestido escotado a propósito y corto no han funcionado hoy, tampoco funcionaron ayer. Duda que funcionen mañana. Todo…para nada.
Todo el esfuerzo estos años para ser la mujer de Rafael Montesinos se ha ido al c